Admito que he sido duro conmigo y exigente con los demás durante mucho tiempo. Y aunque “trabajé” mi amorosidad, compasión y paciencia, reconozco que puede haber momentos en los que me cuesta aceptar y querer lo “desagradable”. La autocrítica, el perfeccionismo y la exigencia me han acompañado durante mucho tiempo.

Está claro que la cultura occidental del trabajo y las valores sociales fomentan está dificultad. Las exigencias del trabajo, la presión del tiempo, la agenda llena de tareas, nos empujan al hacer, nos invitan a buscar el éxito en los logros y las apariencias y nos hacen perder de vista lo esencial: Lo que realmente nos acontece dentro. Al atender tanto las demandas de la vida externa ya no oímos los impulsos de nuestro propio Alma, ya no nos guiamos por la sabia brújula que son nuestros sentimientos, dejamos de cuidarnos, nutrirnos darnos a nosotros mismos el Amor y la atención que necesitamos.

La causa de mi estrés, frustración o fatiga es el permiso interno a que el mundo externo domine la agenda personal y que los asuntos de afuera son más importantes que las prioridades internas y el propio estado anímico.

Propongo practicar una serie de afirmaciones, que al pronunciarlas desde el corazón, sintiéndolas, pueden tener un profundo impacto sanador. Pruébalas:

Elijo sentirme bien.

Elijo aprender a amar lo que no me gusta.

Elijo Ser quien yo soy capaz de ser, desde la paciencia, desde la escucha de mi intuición, desde el juego y con el permiso de equivocarme.

Opto por crear nuevas reglas del juego de Vida que se basan en los principios universales del respeto, la sinceridad, la autenticidad, la colaboración y la libertad interior.

Sé que las creencias al estilo “hay que ganar el pan con el sudor en la frente” o “necesitas sacrificarte para llegar a ser alguien” son ideas antiguas que no reflejan el poder creador de mi Esencia.

Sé que soy capaz de elevarme por encima de los condicionamientos de la sociedad y de mi propia mente que me quieren hacer creer que debo lograr mucho, llegar lejos, tener mucho para ser feliz.

Decido tirar estar ideas a la basura y ser fiel a lo que realmente siento en el fondo de mi corazón.

Vine al mundo para descubrir la Virtuosidad de mi Alma, para forjar mis músculos de la creación de mi realidad, para hacer el mundo un poco mejor con mis dones, mis talentos, mi Amor y mi propósito. No estoy a merced de nadie y puedo cambiar aquello que me propongo de verdad.

¿Cómo soltar los patrones de la crítica y la exigencia?

Como he sido un maestro en la crítica y la exigencia, tuve que trabajar e investigar este tema bastante. Aquí mis conclusiones acerca de cómo trascender esta limitación:

  1. Descubrir la emoción propia que se esconde detrás de la crítica o exigencia.
  2. Revelar el patrón condicionante.
  3. Decidir soltar el control, la búsqueda de reconocimiento o seguridad interna. Entregar el sobreesfuerzo del ego que piensa que ha de poder lidiar con todo.
  4. Cambiar la respiración de una superficial a una profunda o diafragmática.
  5. Vaciarse del yo, de las necesidades y deseos de la mente para generar un espacio interno para la inspiración, la dicha y la escucha de los impulsos del Alma.
  6. Cortar con lo viejo e inadecuado. Esto implica tomar decisiones acerca de relaciones, dejar atrás vínculos o proyectos que drenan la energía personal, soltar lastres que ya no toca cargar y realizar los cambios que se han hecho imprescindibles.
  7. Comprometerse con un pensamiento que refleja las cualidades del Alma. Ausente de críticas, quejas, comparaciones, autocuestionamientos o dudas. Lleno de aceptación, compasión, paciencia y Amor. Con el permiso de expresar todos los sentimientos sin etiquetar los desagradables como “negativos”. Ahora entiendo que estas emociones son simplemente indicadores. Me muestran que estoy fuera de eje, desalineado con mi esencia. Me llaman a ser fiel a mi corazón y a priorizar lo verdaderamente significativo.

Estos 7 pasos no son tan difíciles como la mente piensa. Solo necesitan la decisión de pasar por ellos. A mí, me resulta bastante más sencillo tener a alguien que me guía en este proceso, por ejemplo, a través de una meditación guiada. Así puedo estar pendiente de soltar mis trabas en vez de preocuparme del procedimiento. Y cómo yo era el primero que necesitaba esta meditación o técnica, me fue al estudio para grabarla y colocar unas músicas preciosas de fondo.

Ahora tengo una Meditación de la superación de la autocrítica y sobreexigencia que en solo 15 minutos me lleva de un estado de molestia interna o un profundo estado de paz, gratitud y Amor. ¡Estoy muy contento con el resultado!

Da clic para ver los detalles de esta meditación aquí:

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Agradezco por tu tiempo, por leerme, por querer hacer el mundo un poco mejor, por el ejemplo de persona en la que te estás convirtiendo, por la paz que estás emanando. Lo aprecio y valoro mucho.

Un abrazo grande,

Johannes

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