¿Qué podemos hacer cuando buscamos respuestas a las grandes preguntas de la Vida?, como por ejemplo:

  • ¿Realmente estoy haciendo aquello que vine a hacer?
  • ¿Estoy alineado con mi misión de Vida?

Estas preguntas tan hondas no se responden desde una breve reflexión en medio del estrés de lo cotidiano. Requieren un espacio de contemplación profunda para descubrir facetas que no están en la superficie de la conciencia común.

Un ejercicio sumamente poderoso que acabo de hacer en un fin de semana de retiro es enfrentar lo que más tememos, hacer consciente lo que no le gusta a la mente, aquel factor que más plenitud y claridad puede traer a nuestra vida: ¡la conciencia de la muerte!

Solo cuando enfrentamos lo inevitable y trabajamos un tema muy evitado en el occidente podemos potenciar muchísimo la Vida en nosotros, producir paradógicamente una alegría enorme por poner las cosas en orden en nuestra vida, por priorizar lo verdaderamente prioritario.

¿Te animas a hacerlo?  Acompáñame, ten fe, te hará mucho bien. Acabo de vivir la experiencia y estoy pletórico!

Ejercicio práctico:

Ponte cómodo un momento, asegúrate estar en un espacio agradable, tranquilo sin interferencias ajenas o ruidos. Relaja todos los músculos y deja que las siguientes preguntas realmente vayan entrando al fondo de tu corazón.

Si quieres invoca, llama a lo que para ti es sagrado, amoroso y sabio, quizá los ángeles y arcángeles, o los budas y los maestros, tus Guías Espirituales y tu Yo Soy, tu Ser Superior… dándote el permiso de sentir el apoyo divino!

¿Qué harías si supieses que te quedan solo 3 meses para vivir?

Realmente imaginatelo, si por alguna razón solo tuvieses solo 3 meses con vida, ¿a qué te dedicarías? ¿Qué conversaciones o asuntos quedaron pendientes? ¿Qué no puedes dejar abierto? ¿Qué heridas necesitas sanar? ¿A quién te falta perdonar? ¿A quién debes pedir perdón?

¡Apuntate tus respuestas! ¿Con qué podrías comprometerte?

Si ahora dinamizamos más este ejercicio y acortemos más el tiempo, verás que surgen aún respuestas más sorprendentes:

Si solo te quedaran 3 semanas de vida, qué harías?

¿Qué dejarás en el mundo?

¿Qué quieres ver escrito en tu propia lápida? ¿Qué quieres escuchar en tu funeral de tus familiares, tus amigos y la gente de tu comunidad? ¿Qué tendrán que decir de ti? ¿Qué les habrás dejado? ¿Cómo has tocado sus corazones? ¿Cuánto has amado?

Entra profundamente en esta contemplación interior, acompañando todas las sensaciones y sentimientos que vayan surgiendo. Es probable que surjan cosas agradables y unas cuantas cosas no tan agradables. Te invito a no juzgar estos sentimientos, sino permitir que fluyan.

Puedes indagar ¿Qué hay detrás de este sentimiento? ¿Qué yace en su fondo? Y seguir indagando hasta que no haya más fondo. (Detalles de esta metodología en el Método Sedona).

Estos ejercicios asegurarán tener la claridad acerca del valor de lo que estás haciendo actualmente y pueden implicar un giro de conciencia muy importante. ¡Haz la prueba!

Mucha suerte y bendiciones en tu camino.

un abrazo,

Johannes
Más herramientas para descubrir el propósito de vida en la siguiente entrada:

Curso del Propósito de Vida online

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