¿Por qué nos puede costar avanzar espiritualmente?

¿Qué frena el progreso hacia el logro de la plena conexión con la Esencia, la confianza y el cumplimiento de la Misión de Vida?

En ocasiones puede que nos sintamos estancados, frenados o limitados en la expresión de nuestros auténticos anhelos espirituales. Quizá no contemos con el nivel de inspiración, conexión o confianza que quisiéramos experimentar. Buscamos respuestas, pero no llegamos a encontrarlas o realizamos nuestras peticiones, pero las respuestas demoran en aparecer.

A veces nos resulta más fácil culpar a las circunstancias, al trabajo, a la situación económica o a alguna persona. Pero en el fondo sabemos que esta postura no nos lleva a ningún puerto de destino de valor.

El problema principal reside en nuestra dificultad para lidiar con aquello que nos desagrada. Es la actitud resultante de lo que nos enseñaron con respecto al “fracaso”, al “error”, a la “equivocación” o puntos bajos de nuestra experiencia humana. La educación nos adoctrinó que está mal equivocarse, que no debemos llorar, que tenemos que llegar a cierto estándar, cierto logro, cierto parámetro de “éxito” para ser alguien, para llegar a un futuro mejor o para ser feliz.

La crítica y la comparación nos acompañaron durante muchos años. Y la insistencia en su práctica ha hecho que llevemos este mismo patrón hacía nosotros mismos, criticándonos mentalmente, exigiéndonos, comparándonos o juzgándonos.

El verdadero problema no es la existencia de las dificultades, que son inherentes a cualquier camino humano, sino nuestra reacción ante ella: el rechazo, la resistencia, la represión, la negación o la queja. No aprendimos a lidiar internamente con aquello que nos fastidie, nos desafía, frustra o sobrepasa. No nos enseñaron a ubicarnos en la postura resolutiva y protagónica, ni a tratarnos con cariño, amor, paciencia y respeto. Y, en general, no tuvimos modelos a seguir de los que hayamos podido aprender cómo hacerlo.

El crítico más duro de nosotros solemos ser nosotros mismos. Por ejemplo, cuando cumplimos “solo” tres de cinco de nuestras tareas o de nuestros objetivos, solemos poner toda la atención en los dos que faltaron y nos machacamos por ello, nos exigimos de hacerlo mejor, nos fustigamos por no haber logrado lo que nos hemos propuesto.

Esta clase de autocrítica y sobreexigencia funciona a nivel interno como un veneno, que, a lo largo, puede traducirse en estados anímicos en los que predominan el estrés, la negatividad, la frustración, el enojo, el cansancio, la apatía o incluso la depresión. Si sigue practicándose con regularidad, se convierte en un tumor que primero se instala en el cuerpo mental y luego se expande al cuerpo emocional y energético, y finalmente al cuerpo físico.

¿Vas a dar permiso a que esta clase de patrón permanezca en ti?

¿Cuáles serían las consecuencias de no cambiar esta actitud?

Recién cuando nos ponemos cara a cara con la gravedad de estas costumbres, nos disponemos a modificar nuestro comportamiento.

¿Cuál es la solución para este problema?

En primer lugar, podemos decidir no tomar nuestra mente y los pensamientos tan en serio. Somos mucho más grande de lo que la mente piensa.

¿Qué tal elegir ubicarnos en el lugar del observador consciente que ya no se identifica con los pensamientos?

Ya que no somos lo que pensamos, podemos identificar el patrón del pensamiento y no seguir su devenir automático, eligiendo darnos cuenta y desasociarnos de los pensamientos negativos, logrando con ello un distanciamiento de las emociones que nos impactan destructivamente. La práctica de la meditación aumenta considerablemente está facultad.

En segundo lugar, tenemos la opción de cambiar nuestra emoción a través de la modificación de nuestra postura corporal. Cuando me muevo, movilizo las energías y genero el cambio a nivel emocional. Levantarse y caminar es una sencilla y efectiva opción.

Alternativamente podemos cambiar nuestro foco, el punto a donde dirigir nuestra atención. En vez de preguntarme ¿por qué me pasa esto?, puedo hacer preguntas más inteligentes: ¿qué quiere la Vida que aprenda aquí? ¿Qué cualidad o fortaleza he de potenciar para poder lidiar efectivamente con esta situación?.

Este cambio de actitud no es sencillo, porque estamos acostumbrados de reaccionar de cierto modo; e incluso a nivel del cerebro existen conexiones neuronales que tendrían que modificarse para posibilitar reacciones más conscientes y resolutivas.

Estas afirmaciones pueden encaminarte en una dirección más representativa de tus verdaderas potencialidades:

  • Tengo el derecho de y el permiso para equivocarme. Y si lo hago, no pasa absolutamente nada.
  • Yo soy único/única, por tanto, la comparación no tiene sentido.
  • Me doy el permiso de aceptar y disfrutar los picos y valles de mi viaje de vida.
  • No existen los problemas, los desafíos son simplemente invitaciones a desarrollar mis fortalezas.
  • Me acepto, quiero y honro tal cual soy.

Cuando se libera la autocrítica, la queja, el autocuestiomiento y la sobreexigencia, das un paso gigante hacia la mejor versión de ti, te anclas en las energías del bienestar y te llenas de confianza.

¿Qué haría falta para que puedas dar este cambio?

Los destinos se forjan en los momentos de decisión.

  • ¿Podrías decidir soltar los patrones de la queja, la critica, la comparación y la exigencia?
  • ¿Lo harías?
  • ¿Cuándo?

Toma la decisión con firmeza y determinación y verás que te acordarás la siguiente vez que tu mente quiere hacerte este juego destructor. En el fondo de tu Ser te espera la sabiduría,  la capacidad transformadora y la conquista de tus sueños; ¡pues ve en búsqueda de estas virtudes de tu Esencia!

Una forma sumamente poderosa para generar este cambio deseado es a través de una simple estrategia: 1. soltar el condicionamiento del pasado, 2. liberar los patrones del ego 3. conectar con la energía y virtud de tu Esencia o de tu Ser Superior, 4. Anclar estas frecuencias en tu cuerpo, mente y alma.

En la siguiente meditación te guío por este proceso para que te resulte lo más fácil posible. Te posibilita transformar tu estado desde la molesta, la frustración, la tristeza, la negatividad…  a la aceptación, la conexión, el amor y la paz profunda. Puedes probar esta meditación de la superación de la autocrítica, diseñada especialmente para superar las dificultades mencionadas.

¡Da clic para ver detalles!
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Bendiciones, un abrazo y lo mejor para ti,

Johannes

 

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