Tienes objetivos, sueños, anhelos y necesidades, pero no puedes avanzar. Te cuesta dirigirte hacia dónde quieres y te sientes inmovilizado o paralizado. ¿Qué nos frena? El miedo.

En este artículo vamos a dar un paso gigante para comprender y trascender  esta dificultad.

Para que podamos lograr este objetivo debemos ser específicos. ¿Qué tipo de miedo es en tu caso?

  • Miedo de que te rechacen
  • Miedo del éxito (por ejemplo, si podrás gestionar la presión y dar lo que se te pide)
  • Miedo del amor (o de la retirada o pérdida del amor)
  • Miedo de estar solo
  • Miedo de lo desconocido
  • Miedo del abandono
  • Miedo de no encajar

¿Cuál es tu miedo?

Coméntamelo abajo en la sección de los comentarios. La identificación es un gran primer paso para la superación. Inténtalo. No tienes nada que perder.

(Si no lo sabes, no pasa nada, sigue adelante igual. ¿Pero sí pudieras saberlo, cuál sería?)

¿Hace cuánto que tienes este miedo?

¿Por qué crees que la sigues teniendo?

¿Me permites ser franco un momento? Si la tienes ya hace tiempo y sigue allí, es que no has tenido lo suficiente como para quitártelo. Hasta ahora habrá sido solo un deseo de eliminarlo, pero no algo imprescindible, porque si no, ¡ya hubieras hecho lo que hiciera falta para trascenderlo! ¿o no? ¿Ha habido la suficiente acción como para alcanzar un cambio verdadero?

Mi intención no es cuestionar o criticarte, sino provocarte un poquito para que puedas sincerarte, salir de tu zona de confort y producir una movilización emocional.

No quiero brindarte únicamente conocimiento, sino herramientas prácticas para una transformación real, pero necesitamos combustible para poder dar el salto necesario, por eso la movilización emocional. Sin estar movilizado ni motivado no te servirían ni las mejores técnicas del mundo, no harán absolutamente nada para ti, porque no serían nada más que unas líneas en tu pantalla. Pero si es imprescindible cambiar, y cambiar ahora, ya harás grandes cosas con tan solo un poco de ayuda.

Entonces, ¿qué quieres hacer? ¿Quieres trascender tu miedo? ¿De verdad? Háblame como si estuvieras delante mío. Convénceme de que tus palabras son sinceras. ¿Cuál es tu decisión con respecto a tu miedo? ¿Realmente estás dispuesto a aprender lo que haga falta para superarlo?

No sigas adelante, al menos que hayas tomado una decisión que provenga del corazón.

¿Cuáles son los pasos para trascender o superar el miedo?

  1. Tomar la decisión de trascenderlo con inteligencia, paciencia y determinación.
  2. Dejar de rechazarlo, etiquetarlo, criticarlo, negarlo, luchar en contra de él.
  3. Aprender a comprenderlo y ver el miedo como un aliado, un indicador, una señal que te demuestre que tu Alma necesita que aprendas una lección importante.

Es lógico que no te guste el miedo, no sienta bien, genera dolor, bloqueos, estancamientos y muchas sensaciones que quisiéramos evitar. Hay una tendencia de supervivencia en ti y en todos, que quiere evitar el dolor a todo coste. Pero sin dar un paso hacia delante, hacia el autodescubrimiento, no puede haber progreso ni evolución.

El miedo es intrínseco al Ser Humano. Nada hará que desaparezca totalmente. Lo que sí podemos hacer es aprender a comprender su fuente, revelar de qué modo colaboramos inconscientemente a su existencia, darle otro significado, gestionarlo, usarlo a nuestro favor, en vez de en nuestra contra. Hacer a que te eleve, te transforme para mejor, te ayude a conectar con la mejor versión de ti en vez de la peor. ¿Te apetece?

Primero, déjanos aproximarnos a una comprensión del miedo.

¿Cuál es la fuente de tu sentimiento?

Más allá de las circunstancias externas, haces algo con tu cuerpo, tu atención y tu lenguaje que te lleva a sentir miedo. Por ejemplo, encorvas los hombros, cierras el pecho, llevas la mirada hacia abajo (cuerpo/postura/movimiento), llevas el foco y la atención a aquello que justamente no quieres y te dices que por motivo (A) tendrás una consecuencia (B) desagradable y eso significa (C).

 

Todo pasa en tu interior, en y con tu cuerpo y a través de tu foco y de tus palabras.

Por tanto, si está en tu interior y no en el exterior, tú lo puedes cambiar.

Entonces, si tienes miedo, ¿qué puedes hacer?

En primer lugar, si está presente un miedo, obsérvalo, nótalo sin rechazarlo. La resistencia, el rechazo, la negación o reacción automática lo potencian. Es simplemente una corriente electromagnética que no se siente demasiado agradable. Quiere activar más pensamientos y más sentimientos en ti. Suele querer llevarte a uno de dos lugares:

  1. al pasado, recordándote momentos feos y haciendo surgir el deseo de evitar esto o
  2. al futuro, incentivándote a controlar el presente para evitar futuros no deseados.

En lugar de seguir estos impulsos reactivos que te sacan del presente, obsérvalos. Acepta lo que hay. Cuando tomas la decisión aceptar y acompañar al miedo y sus patrones, logras entrar en la perspectiva del observador.

Generas un espacio interior, envuelves el miedo con la frecuencia de la presencia, quitas su poder sobre ti y transmutas el temor en conciencia.

¿Qué hacer específicamente para superar mi miedo?

  1. Primero necesitas levantarte, tu postura corporal y rango de movimiento determina poderosamente tu estado interior, la presencia o ausencia del miedo. Levántate, sacúdete enérgicamente para movilizar la energía de tu cuerpo y cambiar de postura. No lo subestimas. Simplemente hazlo.
  2. Siéntate cómodamente, respira profundamente y lleva la mirada hacia tu interior.
  3. Da permiso a todos tus pensamientos y sentimientos con respecto a tu miedo.
  4. Acepta y observa estos pensamientos y sentimientos sin engancharte. Activa la conciencia observadora.
  5. Pregunta: ¿Qué hay detrás de este miedo? Indaga, ¿qué yace en el fondo?
  6. Da permiso de explorar las capas que sostienen el miedo. ¿Hay otro miedo? ¿Inseguridad? ¿Deseos? ¿Necesidades?
  7. Y detrás de esto nuevo, ¿qué hay?
  8. Descubre las siguientes capas y repite la pregunta ¿Qué hay atrás? ¿Qué yace en el fondo?
  9. ¿Descubres algún miedo de fondo como “no ser suficiente” o “no seré amado”?
  10. Sigue indagando. ¿Qué hay detrás de eso? ¿Qué yace en el último fondo? Hasta descubrir tu verdad. Y hasta encontrarte con la calma, la paz, la luz, la comprensión o el bienestar. (Que siempre te esperan en el último trasfondo).

¡No solo leas estos pasos! ¡Aplícalos!

El conocimiento no es poder. Es el uso del mismo que lo es. Pruébalo por ti mismo.

¿Cómo te fue?

Coméntamelo abajo.

En segundo lugar, nos ayuda comprender lo que acontece interiormente con el miedo. La mente no observada por la conciencia despliega su funcionar de modo automático como un software programado.

Déjame traerte un ejemplo para que se comprenda qué pasa con el miedo. Imagínate que en una excursión a las montañas te piden cruzar un puente que parece un poco inestable en una altura considerable. Aprendiste que esto es delicado y te brota el miedo. Una posibilidad es que tus padres te hayan traspasado el miedo, captaste su temor de que te pase algo y lo interiorizaste como propio o bien, tuviste una experiencia dolorosa relacionada con una caída o las alturas. El miedo experimentado en una situación “peligrosa” surgió como impulso instintivo de supervivencia en su momento (el pasado).

Y cuando acontece algo similar en el presente y la mente se le enciende la lamparilla roja, la alerta del peligro, evoca el temor para evitar una posible repetición. Eleva las defensas para evitar el dolor experimentado en el pasado y guardado en la psiquis. Por tanto, el resultado automático es el temor a la altura y las ganas de ir para atrás, de evitar el cruce, aunque quizá la situación del presente no represente ningún peligro verdadero. En casos drásticos, el temor se puede llegar a convertir en angustia, una forma potenciada del temor. La función de estos sentimientos se podría resumir como señaladores para evitar el dolor y el sufrimiento.

Es la anticipación del miedo la que en general nos causa más malestar que el momento del temor mismo. Siempre eliges consciente o inconscientemente si o bien te dejas arrastrar por las sensaciones nocivas y entras en las densas frecuencias a las que te invita al miedo o alternativamente reconoces este juego, no entres en él y actúas más sabiamente. ¿Aprovecharás la ocasión para aprender acerca de ti mismo?

Lo único que puede causarte miedo es aquello que no comprendes.

¿Cómo puedo comprender el miedo? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Qué debo aprender?

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